Salud Mental

Reportaje Diario La Tercera sobre la Película El Agente Topo, película chilena nominada al Oscar 2021

Les comparto la entrevista completa que me hicieron desde el Diario La Tercera para este reportaje

  1. Entrevistadora: ¿Cuáles fueron tus primeras impresiones al vera película?

Patricia: Vivo en Ciudad de México desde año pasado, y desde que se lanzó estrenó la película hace unos meses tenía muchas ganas de verla y no podía porque a México no había llegado. Fue una sorpresa cuando se informó que la subirían a Netflix Latinoamérica, la vi el mismo día del estreno en la plataforma. Siento un gran orgullo de saber se están difundiendo películas chilenas de alto contenido social y que reflejan una realidad tan poco visibilizada, como es la de personas mayores de nuestro país que viven en residencias de larga estadía. 

En mi caso en particular, tenía especial interés en ver la película, de hecho, ya estaba comenzando a escribir una columna de opinión sobre ella, esto porque el 2016, mientras hacía el máster de psicogerontología en la UB tuve la oportunidad de hacer una pasantía en una residencia pública en Barcelona España y a mi vuelta tuve la oportunidad de trabajar como psicóloga en una residencia de larga estadía de una fundación sin fines de lucro. Por lo mismo, tenía ciertos prejuicios iniciales de qué y cómo se iba a mostrar y abordar la vida de las y los residentes. 

Mis primeras impresiones iban en esa misma línea, al no haber leído críticas ni conocer mucho de la película no sabía que era un documental y que todo lo que ahí se muestra fueron grabaciones de un contexto real y con personas que no eran actores ni actrices, por lo mismo en un inicio pensé que se estaban ofreciendo al espectador muchos prejuicios, estigmas, los que se denominan edadismos en específico viejismos, es decir, discriminación por edad. Esto sobre todo en torno al trato que se da a las personas mayores tanto al Agente Encubierto como a las y los residentes. Pero al mismo tiempo, percibía que se estaba efectivamente mostrando la realidad de nuestro país, por ejemplo, personas mayores que a pesar de haber jubilado siguen buscando trabajo porque las pensiones en nuestro país son de miseria lo que muestra la inequidad socioeconómica y vulneración de derechos que siguen presentando este grupo etario, así como las mujeres, etnias y personas del colectivo LGTBIG+. A la vez, se da a conocer la brecha digital, es decir, el desconocimiento de las nuevas tecnologías por parte de las personas mayores y también la falta de capacitación y paciencia de las generaciones más jóvenes al intentar enseñar a usar estas tecnologías, por ejemplo, el celular que se le pasa al Agente encubierto, uso de WhatsApp, videollamadas y otras, cada vez más necesarias en tiempos de pandemia que nos ha obligado a la distancia social y al contacto virtual. También, se muestra de manera magistral, la cotidianeidad y diario vivir de las personas mayores residentes y del equipo de trabajo, en este punto aparecen situaciones, que por un lado pueden ser positivas y por otro, negativas. 

Lo positivo, se relaciona con el interés de algunas integrantes del equipo de cuidado y de la dirección en promover la funcionalidad de algunas de las residentes, por ejemplo, a las más autovalentes se les favorece que realicen sus actividades como ir a cobrar su pensión y salir de la residencia, a su vez se realizan eventos conmemoratorios al fallecer una de las residentes y se hace un homenaje muy bonito relacionado a sus intereses, la poesía. También se realizan actividades recreativas como alianzas y celebraciones, lo que invita a un ambiente más cálido, amable y festivo. Un punto que también se muestra y se puede analizar, es como de alguna manera se intenta promover la identidad personal de las residentes, permitiendo que adornen sus habitaciones con objetos propios y queridos, lo mismo con la vestimenta, aspectos fundamentales para la salud mental y mantener la identidad personal. 

Por otro lado, se aprecian aspectos negativos, y que también se observan en la realidad chilena y latinoamericana, por ejemplo, edadismos y prejuicios en el uso del lenguaje, al decir, abuelito, abuelita, y al infantilizar muchas veces a las personas mayores, olvidando que han tenido una larga historia de experiencia y saberes. Junto a esto, las residentes que al parecer presentar patologías de salud mental o tienen una dependencia severa, tienen a ser menos atendidas, acompañadas o intervenidas, y esto tiene que ver justamente con la falta de formación especializada para cubrir de forma eficiente, con calidad y humanidad estas necesidades. 

2. E: Por medio de Twitter Agnieszka Bozanic de Fundación GeroActivismo dió luces de un análisis de mayor profundidad al decir “Hay varios puntos de que están pasando por intentar visibilizar el abandono hacia las personas mayores, uno de ellos la ética”. ¿Tú qué piensas al respecto?

P: En Chile, las personas mayores han sido invisibilizadas históricamente, hace décadas han sido organizaciones sociales como club de adultos mayores y ONG, quienes han luchado por promover algunos derechos de las personas mayores y también hay fundaciones sin fines de lucro, como la iglesia, por ejemplo, quienes se han hecho cargo de por ejemplo los cuidados de las personas dependientes y con menos recursos. Sin embargo, se ha realizado generalmente desde una mirada asistencialista y de la caridad, no así desde una perspectiva de derechos, que empoderar a la persona mayor y que también haga partícipe a las familias y a la comunidad en esa inclusión necesaria de las personas mayores a la sociedad. Si hay abandono, aislamiento, exclusión de las personas mayores, es porque el Estado no ha tomado las medidas sufrientes, porque las familias en muchas ocasiones se han desprendido de su deber humano y social del cuidado y porque las comunidades no integran de forma suficiente, pero también es porque las mismas personas mayores no siempre se sienten sujetos y sujetas de derecho para exigir que se garanticen sus derechos. Por tanto, no solo hay que analizarlo desde un punto de vista sociocultural, de salud, sino sobre todo ético y de derechos. 

3. E: En conversación con la producción del documental, me dijeron que para realizar las filmaciones contaron con autorizaciones firmadas tanto del hogar, como de cada uno de los adultos mayores involucrados (o sus apoderados, ya sea hijos, nietos, etc). Aún con tales permisos, ¿Consideras que se debió tomar algún tipo de resguardo en torno a la imagen de los adultos mayores retratados?

P: Leí en una entrevista que la misma directora en un inicio tenía sus prejuicios y que casi sería un documental de denuncia, y que ella misma gracias también al rol de Sergio Chami, dio un vuelco importante en su mirada y en lo que se estaba mostrando, ya no desde la denuncia, sino desde visibilizar muchas veces, el dolor, soledad y agregaría yo también, la falta de recursos económicos, humanos, de formación y de integración comunitaria, tan necesaria en las residencias. Por tanto, pienso que como muchos documentales que han sido grabados en inicio sin explicitar que se realizará una película y que sería expuesta, pienso que también es una vía de mostrar una realidad más palpable y sin velos. Sin embargo, también leí que la película no se iba a estrenar sino brindaban el consentimiento. Lo que pienso que se podía haber cuidado son algunas imágenes de espacios más íntimos y desconozco si todos y todas las residentes habrán dado su autorización o si el o la representa legal lo habrá dado, para aparecer en la película. 

4. E: A modo general ¿Cómo ves el tratamiento de los adultos mayores en Chile?

P: En general el tratamiento y acompañamiento gerontológico y geriátrico, en nuestro país es baste incipiente y reciente, y hay un gran desafío y deuda en el abordaje de salud integral y sobre todo de salud mental en las personas mayores que viven residencias de larga estadía. Por ejemplo, en la película se puede apreciar como en la residencia el tiempo se detienen, al no haber actividades o intervenciones multidisciplinares, más allá de los cuidados y atención kinésica que se observa, no se ven intervenciones de terapia ocupacional o psicológicas, esto a pesar de observarse largo periodos de latencia, aburrimiento y soledad. Se observa también personas con presencia de patologías de salud mental y que son escasamente tratadas, síntomas depresivos, posibles demencias tipo alzhéimer, las que el Agente encubierto va descubriendo y va acompañando de forma humana y cariñosa, sin incluso tener formación. Pero esto también demuestra la necesidad urgente de contar con orientaciones técnicas por parte de las instituciones públicas como sería SENAMA o el Ministerio de Salud. Importante relevar y dar valor el rol de las cuidadoras quienes tienen extensas jornadas de trabajo y pasan la mayor parte del día con las y los residentes intentan dentro de lo posible apoyar por ejemplo con estrategias para disminuir la angustia en una de las protagonistas que al parecer tiene demencia y está extrañando a su madre y quiere salir de la residencia. Sin embargo, falta un abordaje integral desde una perspectiva multidisciplinar y de derechos. A su vez, no se observan actividades e intervenciones con la comunidad, las que son claves a la hora de ofrecer servicios de cuidado a largo plazo integrado en la sociedad.

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